Es muy fácil criticar a Israel, y mucho más difícil ponerse en el lugar de su gobierno y encontrar modos de proteger a su población de la lluvia de cohetes de Hamas.
El 20 de diciembre Hamas rompió un alto el fuego que había estado en vigor de forma tambaleante durante los últimos 6 meses y empezó a lanzar cohetes contra las ciudades del sus de Israel. Como ya estaban preparados para la eventualidad, Israel lanzó en contraataque contra Gaza el 27.
No es que tengan los cohetes de Hamas mucha puntería, ni que haya habido un número elevado de bajas debido a los cohetes, pero no hay duda de que aterrorizan a la población civil e interrumpen la vida normal en las ciudades bombardeadas. Los objetivos de Hamas no son militares, sino únicamente aterrorizar a la población civil.
Cualquiera que se ponga en la situación de la población del sur de Israel entiende que el gobierno de Israel tiene el deber de proteger a sus ciudadanos y hacer lo que este en su mano para lograr ese objetivo.
Por supuesto no se puede proteger a los ciudadanos solo con palabras. Cualquier acción militar para destruir las plataformas de lanzamiento de cohetes causaría bajas colaterales civiles. Gaza es un territorio superpoblado, y además forma parte de la estrategia de Hamas esconder sus milicias y su armamento entre la población civil, para hacerse invisibles y para poder sacar mayor partido propagandista a las bajas civiles. Las fotos de niños muertos en bombardeos son los que más rápido dan la vuelta al mundo.
Además Israel no tiene ningún interés en sacrificar la vida de sus soldados. Posiblemente una operación quirúrgica de tropas de infantería, sin bombardeos previos, podría hacer el trabajo con menos víctimas civiles, pero al precio de multiplicar las bajas entre los soldados de la IDF.
Entiendo perfectamente que Israel valore más la vida de sus soldados que la de la población palestina. Puedo entender también que Israel valore más la tranquilidad de la población de las ciudades del sur de Israel que la vida de los ciudadanos de Gaza. Al fin y al cabo los primeros son sus ciudadanos, y su deber es protegerlos. En cuanto a los segundos, su deber es sólo no hacerles daño innecesariamente.
Entiendo también que cualquier otro país haría lo mismo. Incluso Zapatero debería hacer lo mismo sí, por ejemplo, alguien se dedica a bombardear Ceuta o Melilla.
Israel es víctima de un chantaje, protagonizado por Hamas, pero en la que los que condenan la respuesta de Israel son en mayor o menor medida colaboradores. Hamas aterroriza a la población civil, pero si Israel se atreve a responder medio mundo le pone a caer de un burro. En la práctica esto supone que los que condenan a Israel están exigiendo que este no pueda defenderse, es decir, que sufra el bombardeo de Hamas como mejor pueda, porque yo no he oído en todo este tiempo ninguna alternativa que tenga sentido para Israel.
Veamos si hay alternativas.
¿Es viable una respuesta militar proporcional? Cohete por cohete por ejemplo. Esto no solucionaría el bombardeo sobre Israel porque a Hamas le haría cosquillas. Si ya se ponen gallitos los militantes de Hamas con la paliza que están sufriendo, con un ataque proporcional se partirían de risa. Simplemente esto no solucionaría el problema de los cohetes.
¿Es viable una respuesta puramente defensiva? Por ejemplo un sistema de destrucción de los cohetes de Hamas. No es viable. Si fuese viable ya habrían instalado uno.
¿Es viable la negociación con Hamas?
Primero hay que reconocer que el Estado de Israel es alérgico a solucionar un ataque mediante negociaciones y concesiones a la parte atacante, y esto es muy lógico. Una tregua lograda mediante negociaciones y concesiones solo da lugar a que se rompa la tregua enseguida y se exijan nuevas concesiones y así hasta el infinito porque la moraleja es clara: Si un ataque da lugar a concesiones lo mejor es comenzar cuanto antes el siguiente ataque.
La lógica del bando fuerte es responder al ataque con toda la fuerza disponible y negociar desde una posición de fuerza. Cada concesión a la otra parte debe compensarse al menos con una concesión de la otra parte. Los futuros ataques no saldrán gratis.
En segundo lugar se ha visto que la distancia que nos separa de unas negociaciones y un acuerdo de paz definitivo es todavía demasiado grande. Israel haría bien, cuando todo esto pase, en hacer lo posible porque esta distancia se vaya acortando. El bloqueo de Gaza se puede considerar un error pensando en los objetivos a largo plazo de la paz en la zona.
Es más, el bloqueo habría sido un grave error si ha aumentado la propensión de Hamas a comenzar con este despropósito.
Tristemente, para lograr un acuerdo de paz definitivo en Palestina, Israel no tiene que negociar con una parte (la autoridad palestina), sino con dos: Fatah y Hamas. Si el acuerdo de paz con Fatah siempre se ha visto muy dudoso, la paz definitiva con los radicales de Hamas es imposible. Hamas todavía tiene entre sus objetivos recuperar el control de la totalidad de Palestina e Israel.
¿Es viable una retirada unilateral a las posiciones anteriores a 1967?
Israel ya ha hecho una retirada unilateral de Gaza que le permite una posición de defensa más segura, pero retirarse a las posiciones de 1967 sin un acuerdo de paz sería suicida. Los palestinos dominarían Jerusalén Este y tendrían Jerusalén Oeste a tiro de cohete. Por otro lado, dejar de vigilar las fronteras palestinas y permitir que los palestinos importen armamento sin control supondría una escalada de la capacidad ofensiva de los palestinos. Israel no se lo puede permitir antes de llegar a un acuerdo de paz que le de confianza.
Las resoluciones de la ONU pueden decir misa. Israel está en guerra y la ONU no va a defender a Israel, así que sus resoluciones son papel mojado. Israel se defiende a sí misma y es quien decide que fronteras son seguras mientras continúen en estado de guerra.
Mi conclusión es que Israel no tiene alternativas. O deja que su población siga sufriendo la lluvia de cohetes con estoicismo, o ataca militarmente a Hamas causando colateralmente un daño a la población palestina desproporcionadamente mayor que el que sufriría su propia población si se cruzase de brazos.
Otro tipo de crítica no es moral sino puramente táctica. Según este punto de vista el ataque de Israel no logrará destruir los cohetes de Hamas, ni disuadir a esta organización, y por tanto será inefectivo para proteger a los israelíes.
Mi fuerte no es el arte militar desde luego, pero a bote pronto tiendo a pensar que si no destruyen todos los cohetes, al menos pueden reducir su arsenal. También hasta cierto punto pueden disuadir a Hamas, porque el aguante de esta organización y de la población palestina es sorprendentemente grande, pero no infinito. Reducir la capacidad y moral ofensiva de Hamas ya sería un éxito parcial.
Mis dudas son más morales que tácticas. Los objetivos de la operación parecen pequeños al lado de los civiles palestinos que ya han muerto. Pero realmente Hamas no le deja otra alternativa a Israel.
Lo que me parece indignante, inhumano, incomprensible, y desde luego no todo el mundo comparte mi indignación, es que Hamas esté dispuesta a sacrificar a la población palestina de esta manera, y que los propios palestinos no les den una patada en el culo y envíen fuera de Palestina a los milicianos de esta organización.
Si los de Hamas, utilizando las famosas palabras de Golda Meir, amasen a sus hijos más de lo que odian a los judíos, se preocuparían de proteger a los civiles y minimizar las bajas entre su propia población como hacen los israelíes, intentarían dejar de lado la violencia y negociar con los israelíes para lograr un estado propio en que sus hijos puedan vivir en paz y prosperar. Está claro que no es así para los miembros de la organización armada.
Me pregunto si pasará lo mismo con el palestino medio que sufre la respuesta israelí. ¿Será más fuerte en ellos el amor o el odio?


